La Comunidad
Valenciana en 2020
Es un honor y una gran responsabilidad el aceptar la amable invitación para escribir, en este número inicial de la revista del Club de Roma, unas notas sobre las perspectivas de la Comunidad Valenciana en 2020, puesto que el futuro es enteramente impredecible y raramente se cumplen las predicciones, aunque parezcan muy razonables. Y más cuando hace años, el INI organizó una reunión a fin de que expertos en diversas áreas, indicasen los avances científicos que se producirían en los siguientes cinco, diez y veinte años. Aunque algunas de las predicciones se cumplieron, muchas de ellas resultaron inalcanzables en el tiempo indicado.
Indudablemente, la Comunidad Valenciana ha dado un salto cualitativo y cuantitativo en los últimos veinte años, que requiere una planificación a muy diversos niveles, entre los que se incluyen la necesidad de desarrollar una estrategia tanto de carrera científica profesional, como de infraestructura sanitaria, especialmente porque los estudios demográficos esperan que la población crezca en torno a un 8% para el año 2020.
La creación de hospitales a lo largo de todo el territorio ha supuesto la garantía de una cobertura sanitaria inmediata en todos los puntos, por alejados que se encuentren de los principales núcleos urbanos. La Comunidad ha apostado por una calidad asistencial puntera, como evidencia el nuevo Hospital La Fe, buque insignia de la Sanidad valenciana, donde estarán disponibles las últimas tecnologías diagnósticas y terapéuticas, además de la comodidad de los pacientes con habitaciones individuales.
Muchas otras áreas están siguiendo este ejemplo, como la creación de unidades de investigación en la mayor parte de los hospitales, para garantizar la traslación de los descubrimientos de la ciencia básica lo más pronto posible a la asistencia a los pacientes. Buenos ejemplos los constituyen las Fundaciones de Investigación de los Hospitales Universitarios La Fe, el Clínico, etc.
De todas formas, es necesario un cambio en la educación que conciencie a la sociedad de la importancia del conocimiento en la mejora de la calidad de vida y la generación de empleos altamente cualificados, puesto que el porcentaje del PIB de la Comunidad que se destina a gasto en investigación y desarrollo tecnológico es todavía pequeño en relación con otros países que constituyen el motor económico, porque también son países de gran tecnología. Aunque la Generalitat es consciente de ello, y posee una serie de documentos claves sobre la evolución de las inversiones en I+D, que son únicos en España: el Informe Anual sobre el Estado de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación en la Comunidad Valenciana. Es necesario que los empresarios tomen conciencia de su capacidad de creación de empleo altamente cualificado, que permita la contratación de los universitarios que egresan de nuestras Facultades.
En este sentido, es importante la creación de los llamados Campus de Excelencia en la Comunidad Valenciana, con un espíritu internacional y que se espera sean completamente operativos en 2015. Esta internacionalidad ya es evidente en nuestras ciudades; basta caminar por la calle para oír a muchos jóvenes que hablan multitud de idiomas. Este aumento de la población inmigrante supone una oportunidad de riqueza cultural que tendrá su repercusión tanto por el intercambio de pensamientos como por la sinergia genética. La ciencia confirma que la hibridación puede generar individuos especialmente valiosos, y es de esperar que en la próxima década produzcan una riqueza cultural y un desarrollo de técnicas a la altura de los jóvenes que estamos formando y en cuya ayuda y preparación no debemos desdeñar esfuerzos.
Me complace comprobar que no todas las iniciativas de apoyo a la investigación surgen de la administración: recientemente la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados ha albergado la ceremonia de constitución de la Sociedad de Investigación en Retina de la Comunidad Valenciana, creada por la constatación de nuestros oftalmólogos de la necesidad de mantener un contacto fluido con los magníficos investigadores básicos de retina con los que contamos en la Comunidad. No olvidemos que D. Santiago Ramón y Cajal, que describió las capas de la retina, ingresó en la Facultad de Medicina de Valencia, y las escuelas siempre dejan su huella.
Intentar modificar hechos conocidos es la base de cualquier desarrollo científico. El filósofo Immanuel Kant decía a finales del siglo XVIII: “dadme materia y construiré un gusano vivo”. En realidad, él creía que no era posible, pero la biología sintética ha dado los primeros pasos para probar que es posible sintetizar vida.
Estos días está anclado en el puerto de Valencia el Sorcerer II, en el que navega el investigador más mediático del mundo: Craig Venter, que no sólo logró secuenciar el genoma humano, sino que ha sintetizado el primer cromosoma en un laboratorio, lo que demuestra que la biología sintética avanza rápidamente. Así es también en España y muy concretamente en la Comunidad Valenciana: hay investigadores que participan en los concursos del Massachussets Institute of Technology para competir con otros grupos internacionales, y contamos con grupos de excelencia en campos tan dispares como las células madre, la nanotecnología, la química, diversas ramas de la física, las enfermedades raras, o la biotecnología, lo que ha permitido la creación de verdaderas empresas de alto valor añadido, como Biopolis.
En 1975 Paul Berg, a quien después dieron el Premio Nobel de Química, capitaneó a un grupo de científicos que se reunieron en Asilomar para discutir sobre las entonces novedosas técnicas de ADN recombinante y el control del transplante de genes entre organismos. De nuevo, ante la preocupación de la comunidad científica, en 2006 se celebró en la Universidad de Berkeley en California, la reunión Biología Sintética 2.0, donde se discutieron las bases éticas y los estándares para la incorporación de funciones en seres vivos.
No sería mala cosa, y por ello lo propongo, que Valencia, que ya ha servido de sede de numerosas reuniones científicas en la vanguardia de la genómica, celebrase una reunión internacional como las de Asilomar y California en que se analizara profundamente la biología sintética.
Desgraciadamente, en 2020 yo seré muy viejecito.
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