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Editorial

Sobre la necesidad de un cambio de modelo

Rafael Blasco,
Coordinador del Grupo Valenciano del Capítulo Español del Club de Roma

Suele decirse que el siglo XIX terminó en 1914. Que hasta el estallido de la primera Gran Guerra la sociedad europea y mundial era la misma que había protagonizado las últimas décadas de la centuria precedente.

La misma en lo político, en lo social, en los valores, en la cultura. Aunque, naturalmente, ya existían intelectuales y creadores que alentaban un mundo nuevo.

De igual modo, a partir de la caída del muro de Berlín, en 1989, son muchos los que sostienen que en aquel momento terminaba, simbólicamente el siglo XX. Siglo protagonizado de un modo cruel, por las dos grandes conflagraciones mundiales. También por la llamada “guerra fría”, que se prolongó más de cuatro décadas.

Pues bien, el nuevo mundo que nació en 1989 no era, a la larga, tan nuevo como creíamos. Porque lo que nos reservaba el nuevo milenio, y muy especialmente a partir de 2007 era un salto cualitativo. Una revolución de alcance mundial, aún más profunda y extendida que las que formaron la historia del siglo XX.

La crisis que empezó a padecer Occidente a partir de dicha fecha, y en la que algunos de sus países continúan sumidos –España es el caso más nítido- ha producido y va a producir más consecuencias que las estrictamente económicas.

La impresión que hoy tenemos, de un modo creciente, es que nos encontramos en el comienzo de una nueva etapa histórica, que el nuevo siglo y milenio simbolizan.

La frase que mejor resume esta inquietud y, a la par, esta esperanza, es la de la necesidad de un cambio de modelo productivo. Porque la crisis puede convertirse en una extraordinaria oportunidad para el cambio de modelo económico.

A ello, además, se une la eclosión de una nueva sociedad mundial, propiciada por los medios de comunicación –internet, telefonía móvil, vuelos baratos… El cambio de modelo y las nuevas herramientas de relacionarnos están configurando un nuevo escenario mundial, tanto para los países como, muy especialmente, para las personas.

Dos son los ejes que, previsiblemente, van a ser el fundamento de la nueva sociedad. De un lado el eje del desarrollo sostenible y del otro el de una mayor justicia social. Y decir justicia social es decir democracia, libertad, extensión de derechos, cultura, educación, sanidad, infraestructuras.

La nueva sociedad universal será mucho más consciente de sus derechos y deberes. Los sistemas de comunicación harán más difícil que las personas permanezcan en el olvido institucional, en la negación de sus derechos.

El cambio de modelo en marcha debe ser, esencialmente, un cambio filosófico, un cambio en profundidad.

La primera premisa de este cambio ha de pasar por reconocer un hecho cada vez más irrefutable: que el mercado ya no es la panacea para la resolución de los problemas. Siendo, además, evidente que la búsqueda egoísta del interés personal no redunda en la plenitud colectiva. Del mismo modo, no se puede seguir creyendo en el mito del crecimiento constante.

Es necesario detenerse, reflexionar, buscar una vida menos agresiva, más intensa, más cordial. Más armoniosa con la naturaleza.

La segunda premisa de este nuevo mundo establece que la cooperación es mucho más eficaz que la competencia. Que el diálogo, el acercamiento, la confianza y la colaboración han de estar en el origen de los trabajos que nos lleven a todos a ese nuevo escenario mundial más justo, más igualitario y más respetuoso con el medio ambiente.

Este proceso histórico ya está en marcha. Tal vez será más lento de lo que sería deseable, pero va a suceder y va a modificar los paradigmas del nuevo mundo; de la sociedad mundial.

El Grupo Valenciano del Capítulo Español del Club de Roma quiere estar presente en ese debate; ofrecer unas reflexiones para contribuir al más apasionante suceso que el mundo está viviendo: su renovación más intensa y universal, el nacimiento, ciertamente, de una nueva era, de una nueva historia.

Un mundo en el que los ahora siete mil millones de seres humanos, y los que en el futuro nazcan, serán, más que nunca, protagonistas de sus vidas, de su paso por el planeta.

La revista Opinar propone en este su segundo número cuatro reflexiones en profundidad sobre los nuevos modelos centrados en cuatro grandes ámbitos: el económico, el educativo, el social y el financiero.

Desde las palabras autorizadas y lúcidas de Miguel Ángel Utrillas, gerente de la Fundación Bancaja, de Jesús Marí, director general de política Científica de la Generalitat Valenciana; de Guillermo Vanstemberghee, historiador y profesor, y de Francisco Muñoz, Doctor en Economía y Empresariales por la Universidad de Valencia y escritor, tendremos más instrumentos para mejorar nuestro conocimiento acerca de la nueva sociedad en ciernes. Del nuevo mundo, cabría decir. Porque un cambio de modelo productivo es, también, un cambio en el modo de relacionarnos las personas, las entidades y los estados.

Rafael Blasco

Rafael Blasco

Coordinador del Grupo Valenciano del Capítulo Español del Club de Roma, miembro de la Junta Directiva del Capítulo Español del Club de Roma. Conseller de Solidaridad y Ciudadanía de la Comunitat Valenciana.